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¿Quién manda en Colombia? y/o ¿»Dónde está el piloto» de este país de mentira?

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La Colombia de Duque es una especie de país descuadernado o estado fallido en donde no se sabe realmente quién manda a quien. A veces diera la impresión, por ejemplo, de que el Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, tiene mayor mando y poder de decisión que el propio presidente de la República, o que los ministros de despacho responden más a las órdenes de un expresidente que a las del mandatario en ejercicio.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, el comandante en jefe del ejército nacional, General Eduardo Enrique «mago» Zapateiro, pasando por encima del ministro de defensa y del comandante en jefe de las fuerzas militares decidió tórpemente comprometer la institucionalidad y al país saliendo a dar declaraciones y a expresar condolencias por la muerte de Jhon Jairo Velásquez, alias Popeye, quien fuera uno de los sanguinarios lugartenientes de Pablo Escobar Gaviria.

El escandaloso pronunciamiento inconsulto, suscitado por la mezcla de la falta de tacto y torpeza del general y comandante del ejército demuestra que en el actual gobierno cada quien actúa como una peligrosa rueda suelta y sin coordinación alguna y que se actúa sin medir las consecuencias o efectos de acciones con un alto contenido de torpeza.

El que desde una de las instituciones llamadas a garantizar la vida de los ciudadanos no se haya hecho nunca un pronunciamiento de condena a las muertes o de condolencias a los familiares de los centenares de líderes sociales asesinados, pero que si se haga frente a la muerte de un jefe de sicarios de uno de los más violentos y sanguinarios carteles de la droga es más que diciente, es espeluznante.

En cualquier país medianamente civilizado la declaración de Zapateiro debería generar un escándalo mediático y la inmediata destitución del general con simpatías hacia narcos y asesinos. En Colombia no pasará nada. Nadie asumirá responsabilidad y consecuencias políticas y los medios nacionales, más no los internacionales minimizarán el hecho. Solo el ex general de la Policía, Rosso José Serrano, mostró algo de vergüenza ajena frente a la salida en falso del «mago» Zapateiro.

Cuatro videos de alias Popeye sobre Uribe Vélez

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Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias «Popeye» respeta, o más bien teme, a Álvaro Uribe Vélez tanto o más de lo que en su momento respetaba y temía al que para la década de los 80 era su patrón, el «patrón del mal» en Colombia.

Popeye debería tener hoy razones diferentes para temer a las que tenía en mayo de 2018 cuando fue recapturado por extorsión y concierto para delinquir cuando era presidente Juan Manuel Santos. Para entonces sus miedos giraban en torno a una extradición a Estados Unidos, poco posible hoy, pues al poder para nada le conviene que cuente en tribunales gringos secretos que comprometen a personajes poderosos en Colombia.

En épocas como las actuales de Colombia para Popeye existen dos posibilidades: Que sea liberado por tecnicismos como lo acaba de ser el investigado por narcotráfico y paramilitarismo Santiago Gallón Henao o que dado lo incómodo que resulte para muchos poderosos, por lo que sabe, termine suicidado con cianuro u otro veneno letal en la cárcel donde está recluido.

Tras purgar una pena de 23 años por la muerte de Luis Carlos Galán Sarmiento, Popeye fue liberado en 2004 y un tanto imprudente reveló en entrevistas detalles sobre la pista de la Hacienda Nápoles, desde donde se exportaba cocaína, que debió callar.

Advertido, o amenazado quizás, por hablar más de la cuenta, Popeye dio un viraje en sus actuaciones y declaraciones y terminó asumiendo una suerte de vocería pública ad hoc del Centro Democrático al punto que incluso apareció en fotos acompañando en marchas y/o manifestaciones a Mario Uribe, el primo del expresidente Uribe Vélez, condenado por la Corte Suprema de Justicia de Colombia por parapolítica.

Sin embargo Velásquez Vásquez, como habíamos dicho, ya había hablado veládamente de un personaje que sin identificar señaló como «un expresidente colombiano» al que calificó como «el hombre más poderoso de Colombia, más poderoso que cualquier mafioso… dueño de la República de Colombia…»

La incógnita sobre a quien se refería, quedaría develada en otra entrevista donde hablando ya concretamente de Álvaro Uribe Vélez señala sus temores por estar viviendo en Medellín, urbe de la que dice que «Álvaro Uribe Vélez es el dueño», señalando seguidamente, sobre los secretos del ex Jefe de Estado, que ya «llegará el tiempo en que haya que contarlo».

Algunos de los aspectos ocultos, secretos o desconocidos de Uribe el propio Popeye los revela en dos entrevistas en las que cuenta la historia de la pista aérea de la Hacienda Nápoles desde donde se exportaban grandes cantidades de cocaína hacia Estados Unidos

Popeye, sin dudarlo, señala que Uribe Vélez, como director de la Aerocivil en la época, autorizo la pista aérea a sabiendas de que dicha autorización favorecía a Pablo Emilio Escobar Gaviria quien para la época ya era un reconocido y poderoso narcotraficante